lunes, 27 de mayo de 2013

Dimmu Borgir - Abrahadabra - Review

DISCO: ABRAHADABRA

AUTOR: DIMMU BORGIR

FECHA DE PUBLICACIÓN: 27 de Septiembre de 2010

Dimmu Borgir - Abrahadabra


Una vez expulsados Mustis y Vortex de la formación, Dimmu Borgir (los tres componentes que consolidaban el bloque) tenía el beneficio de la duda cuando afirmaron que la fuerza creativa de la banda quedaba intacta. Lo único que hacía falta era que dicha afirmación quedase plasmada en un disco que la gente esperaba con impaciencia y curiosidad.
Según la propia banda, han tardado once meses en dar forma a este nuevo trabajo de estudio, mediante una producción que a todas luces resulta exagerada. Para suplir a los antiguos miembros se ha contratado los servicios de Snowy Shaw para el bajo y las voces limpias, y a Daray en la batería, lo que también revela que el grupo como tal queda entonces limitado a tres miembros: Shagrath, Silenoz y Galder.
Una vez el disco empieza a sonar, la primera escucha de rigor se centra en dilucidar si realmente se echará de menos a dos miembros que si en principio no componían al nivel necesario como para considerar parte de la fuerza creativa de la banda, habían llegado a ser parte del sello personal del grupo. Vortex imprimía un estilo inigualable con sus voces limpias y gracias a él la versión de Twisted Sister de “Burn in hell” había alcanzado la gloria de las adaptaciones y los arreglos en distintos cortes de la banda a lo largo de diferentes discos conseguían dejar una clara huella difícil de olvidar. Si realmente Mustis no formaba parte de la institución como tal, teniendo en cuenta que “Fear and wonder” (Puritanical Euphoric Mysanthropia) es una de las mejores intros que he tenido el placer de llevarme a los oídos, iba a tener que quedar demostrado con pruebas irrefutables.

Varios comunicados nos iban informando de las directrices que se estaban tomando para el resultado final, y de ese modo nos pudimos enterar de que la Norwegian Radio Orchestra, con Gaute Storaas dirigiéndola y encargándose de los arreglos orquestales (dejando evidencia de que Mustis era el único encargado de hacerlo en discos anteriores), añadirían la atmósfera necesaria para que el disco tuviese todos los requisitos necesarios para evidenciar lo larga que es la sombra del Black Metal practicado por estos individuos. Un siguiente comunicado nos informaba que, además de una orquesta, la grabación del álbum contaría con una coral de cuarenta y cinco músicos: la Schola Cantorum.
Los alardes técnicos dejaban patente el despliegue de producción al que se ha acostumbrado Dimmu Borgir, como ya habían dejado claro en anteriores trabajos como Death Cult Armageddon o In Sorte Diaboli. Ahora la prueba de fuego es si está a la altura…

Pues, la verdad, creo que no.

Y que nadie me malinterprete, el disco está bien, pero… No a la altura.
Lo cierto es que después de una primera escucha, lo primero que llama la atención es que la intro, lejos de ser insulsa, sí es cierto que podría haber estado incluida en la primera canción (como hicieron con “The Serpentine Offering”), aunque esto habría alargado aún más la ya de por sí estirada “Born Treacherous”. Un corte que al principio, cuando conseguí descargarme Abrahadabra, creía que me habían colado un “fake” y es que, en cuanto a estilo se refiere, tenía la sensación de estar escuchando a Old Man´s Child (algo comprensible teniendo en cuenta que Galder es líder de éstos), más que a Dimmu Borgir, impresión que va y viene según avanza el disco. Una canción basada en un riff de guitarra a quintas repetitivas, que recuerda a un estilo más tradicional del Black Metal, pero alargada más de lo necesario.
“Gateways”, el single y vídeo del disco, ya escuchado por todos, es un tema más cercano a lo que la banda nos tenía últimamente acostumbrados, con cierto halo comercial y una melodía pegadiza. Otra cosa que nadie pasa por alto es la voz de Agnete Kjølsrud, que brinda una melodía muy parecida al estilo de Vortex… Tal vez se le eche de menos más de lo que nos han querido hacer creer. Una vez se escucha por completo Abrahadabra da la sensación de que este corte es el más distinto de todos.
“Chess With The Abyss” tiene un deje parecido al primer corte del álbum y la homónima “Dimmu Borgir” nos traslada a una forma de concepción que se podría decir que queda entre el estilo de “Enthrone Darkness Triumphant”, por la cadencia compositiva y la salvaje concepción de “Stormblast”.
“Ritualist” sí tiene esa proximidad a lo que Dimmu Borgir nos había acostumbrado, pero no es un corte de una facturación excepcional, si no más bien comparable a los temas menos brillantes de In Sorte Diaboli.
En cambio “The Demiurge Molecule” cuenta con una concepción de la batería que dota a una canción que podría haber sido muy lineal en algo que llama la atención, pero con demasiadas similitudes a la siguiente “A Jewel Traced Through Coal” y una “Renewal” que sigue la misma línea.
Un brillante interludio en “Endings And Continuations” con un solo de guitarra único (lo cierto es que Abrahadabra sorprende por sus solos de guitarra), deja un sabor de boca en el oyente que tal vez no concuerde con las sensaciones individuales del disco en sí.

La conclusión final es que Dimmu Borgir tal vez no haya perdido la fuerza compositiva, pero es evidente una pérdida de identidad, ya que el estilo musical no sigue una línea recta.
Cada disco de esta gente que he escuchado es una etapa distinta, con sus cambios, sus evoluciones y sus aspiraciones y, aunque haya diferencias entre unos y otros, lo cierto es que la homogeneidad siempre ha sido plausible. Abrahadabra no tiene esa homogeneidad, lo que me ha dejado algo impasible. Tampoco la inspiración reina en Abrahadabra, porque los destellos en la oscuridad, al fin y al cabo, te obligan a andar a trompicones.
Y, para acabar, desde un primer momento pensé que una coral y una orquesta tendrían más presencia y darían más de sí.

Está bien, pero espero que Shagrath, Silenoz y Galder puedan ofrecernos algo mejor.



Xentrix - 24/09/2010

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